Nueva Iglesia Alianza Lima

Cientos de personas han escuchado el llamado del señor y han acudido a la explanada del estadio Alejandro Villanueva para convertirlo en el nuevo hogar de Dios.

Pudimos ingresar al complejo, después de presentar nuestro respectivo diezmo, el cual cubre por parte de nuestro reportero. Fuimos recibidos con cánticos como “el granito de mostaza” y “alabaré a mi señor” provenientes de personas con cascos amarillos, quienes eran nada más y nada menos que los evangélicos y no discípulos de Castañeda como otros medios reportaron.

“El señor está con nosotros, desde que llegamos  se ha logrado tener el mayor número de personas ingresantes al estadio desde el inicio del año”, declaró un feligrés después de obligar a nuestro reportero a rezar 20 aves marías.

Dentro del estadio se vive un ambiente de fiesta, en donde cantando y rezando almas felices y emocionados celebran haber conquistado “la explanada prometida”

Ya con muy pocas monedas nuestro reportero se dirigió a los exteriores para ver la situación 

Nada más saliendo del complejo, existía un aire distinto. Nos encontramos con otro grupo de feligreses, los llamados “aliancistas”, descontentos con la situación pues habían sido expulsados del templo “Matute”

“Alianza Lima volverá a ser campeón y recuperaremos nuestro hogar” declaró un aliancista mientras cogoteaba a nuestro reportero por su pan con torreja.

En búsqueda de más información y le preguntamos a la gente alrededor del estadio que opinaba de la situación

“Yo siento que es algo muy positivo, ahora vendo el doble de panes y ni que decir de la maca con quinua” comento doña Cecilia, vendedora del puesto N° 384.

“La gente no sale de su casa, tienen miedo en la calle y nadie viene a mi cevicheria, he tenido que salir a volantear para que no se me malogre el pescado”, dijó Humberto, un maestrito cevichero.

“Suéltame, no tengo nada”, grito un transeúnte mientras huía de nuestro reportero.

Sin duda existen dos caras de la moneda en esta toma del estadio, donde existen ganadores y perdedores, sin embargo los más beneficiados fueron los niños del colegio Isabel la catolica. Raúl, un niño del cuarto C de primaria nos dijo saltando de emoción: “Vacacioneeees, ya no tengo clases” mientras su madre lo recoja en la puerta del colegio.

La profesora del colegio nos informo que han tenido que suspender las clases de primaria por la toma de la explanada; “la seguridad de los niños es muy importante y no podemos dar clases cuando ocurren estos problemas en la calle, suficiente tenemos con los clásicos”

Seguiremos informando